El 12 % de los usuarios de
Internet en la UE ya han sufrido fraudes en línea, y el 8 % han sido
víctimas de usurpaciones de identidad. No obstante, el 53 % no han
cambiado ninguna de sus contraseñas en línea durante el año pasado.
«Dado que un número
cada vez mayor de personas están aprovechando al máximo Internet y se
están beneficiando de la economía digital, no es sorprendente que la
seguridad de la información personal y los pagos en línea estén a la
cabeza de nuestras preocupaciones. Lo que es aún más sorprendente es que
solo la mitad de los europeos tomen medidas efectivas para protegerse
de la ciberdelincuencia» ha dicho Cecilia Malmström, Comisaria de la EU
responsable de Asuntos de Interior.
La encuesta, que
abarca un total de casi 27 000 personas en todos los Estados miembros de
la UE, muestra un fuerte vínculo entre el hecho de estar informado
sobre los riesgos de la ciberdelincuencia y el hecho de sentirse seguro
en línea. La mayoría de los que se sienten seguros al realizar en línea
sus operaciones bancarias o sus compras declaran que también consideran
estar adecuadamente informados sobre la ciberdelincuencia.
«No debe permitirse
que los ciberdelincuentes perturben nuestra utilización de Internet.
Cuanto más informados estemos sobre los riesgos y sobre la manera de
protegernos, tanto más podremos maximizar efectivamente nuestras vidas
digitales», ha declarado Cecilia Malmström.
Otras conclusiones clave de la encuesta son las siguientes:
- 53 % de los usuarios de
Internet declaran que compran bienes o servicios en línea, el 52 %
utilizan redes sociales, el 48 % realizan operaciones bancarias en línea
y el 20 % venden bienes o servicios;
- el 29 % no confían en su
capacidad para utilizar Internet en cuestiones como las operaciones
bancarias en línea o las compras en línea;
- el 59 % no se consideran bien informados sobre los riesgos de la ciberdelincuencia;
- el 40 % se sienten
preocupados ante la posibilidad de que alguien usurpe o utilice
indebidamente sus datos personales y el 38 % se sienten preocupados por
la seguridad de los pagos en línea.
En marzo de este año, la
Comisión propuso crear un Centro Europeo de Ciberdelincuencia (EC3) en
2013 para proteger a los europeos y a las empresas frente a las
crecientes amenazas cibernéticas. El Centro Europeo de Ciberdelincuencia
(IP/12/317 y MEMO/12/221) se centrará en las actividades ilegales en
línea realizadas por grupos de delincuentes organizados, especialmente
los ataques contra la banca electrónica y otras actividades financieras
en línea. El Centro también buscará maneras de proteger mejor los
perfiles de las redes sociales frente a la infiltración de la
delincuencia electrónica y suministrar información y análisis a las
autoridades nacionales con funciones coercitivas. Ello les permitirá
ayudar en la lucha contra la usurpación de identidad en línea, el abuso y
la explotación sexual de menores y los ataques cibernéticos contra la
infraestructura y los sistemas vitales de información en Europa.
El EC3 será operativo
en enero del año próximo. La puesta en marcha del Centro está ya muy
avanzada en la sede de Europol en La Haya, lo que incluye la
construcción de un laboratorio de ciberdelincuencia, la creación de unos
treinta puestos a tiempo completo y la creación de vínculos con los
Estados miembros que envíen expertos al Centro. En los últimos meses,
Europol también ha incrementado considerablemente su apoyo práctico a
las investigaciones sobre ciberdelincuencia en los Estados miembros.
Como parte del desarrollo del Centro, se están estableciendo contactos
con las unidades nacionales de ciberdelincuencia por lo que respecta a
la garantía del cumplimiento de las leyes, así como con los agentes de
seguridad cibernética y antivirus en el sector privado.
En septiembre de
2010, la Comisión Europea presentó una propuesta de Directiva para hacer
frente a los nuevos delitos cibernéticos, como los ataques cibernéticos
a gran escala. Esta Directiva establece medidas concretas, entre otras
tipificar como delito la creación y venta de programas informáticos
maliciosos, y mejorar la cooperación de la policía europea. La propuesta
tiene por objetivo reforzar la respuesta europea a las perturbaciones
cibernéticas e introducir nuevas circunstancias agravantes y penas más
severas. Ello tiene como objetivo luchar de manera más efectiva contra
la creciente amenaza y realización de ataques a gran escala contra los
sistemas de información.
Más allá de estas
medidas, ha llegado el momento de que la UE exponga su visión de cara a
mejorar la seguridad en el ciberespacio con una perspectiva más amplia.
Teniendo esto presente, la Comisión y el Servicio Europeo de Acción
Exterior (SEAE) están preparando actualmente una Estrategia Europea de
Ciberseguridad. Un enfoque exhaustivo de la ciberseguridad no solo
requerirá la participación de las autoridades públicas, sino también del
sector privado, que posee y gestiona la inmensa mayoría de las
infraestructuras cibernéticas. La estrategia tendrá que atender a
diversos ámbitos de políticas que pueden verse afectados negativamente
por los riesgos y las amenazas a la ciberseguridad, e incluirá medidas
dirigidas, entre otras cosas, a la protección de la infraestructura y a
la ciberdelincuencia, así como a aspectos externos como el papel del
ciberespacio en los movimientos democráticos y el desarrollo de la
capacidad en terceros Estados.
Fuente: Servicio de Prensa de la Comisión Europea
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