El Presidente del Consejo, Herman Van Rompuy, explicó en el hemiciclo del PE que la Cumbre de los días 1 y 2 de marzo supuso "un paso positivo hacia una mayor consolidación fiscal y estabilidad económica". Remarcó que para superar la crisis es necesario "crear confianza" a largo plazo en la economía europea. "Por eso son tan importantes las normas acordadas en el nuevo tratado de coordinación y estabilidad económica que se firmó en esta reunión del Consejo"", añadió.
A su vez, el Presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, consideró que aunque la UE aún no ha salido de la crisis podría estar dejándola atrás, y abriéndose paso hacia una estabilidad y crecimiento renovados. También resaltó que las pérdidas causadas por la evasión de impuestos podrían haber resuelto muchos problemas. En cuanto a Grecia, anunció que la institución que preside presentará pronto un plan sobre crecimiento y empleo para este país, e insistió en que es necesario complementar la austeridad con el crecimiento, pidiendo a los gobiernos que cumplan lo establecido en la estrategia 2020.
Grupos políticos
Durante el turno de intervenciones de los grupos políticos, el presidente de los populares europeos, el francés Joseph Daul, consideró que la firma del Tratado fiscal constituye un importante logro, pero resaltó que "más importante que firmar un acuerdo es cumplirlo". Daul lamentó "la falta de progresos y la lentitud con la que algunos Estados miembros aplican las normas que han suscrito". "La gente necesita empleo, los jóvenes necesitan trabajo, y nuestra economía necesita crecimiento, no sólo ahora sino en el futuro", agregó.
Por su parte, el líder de los socialistas en la Eurocámara, el austriaco Hannes Swoboda, se centró en las declaraciones del Presidente francés, Nicolas Sarkozy, sobre Schengen. "¿Tendremos que enseñar el pasaporte para venir a Estrasburgo?" se preguntó con ironía, para responderse que "sin suda, esta no es la forma de hacer las cosas".
Sobre la crisis, lamentó que se haya reaccionado tarde ante los datos de desempleo juvenil y consideró "escandaloso que haya gente en Europa que emigra a Argentina, y que tengamos ciudadanos trabajando por mil euros o menos".
Escepticismo
El presidente del grupo liberal, el belga Guy Verhofstadt, se mostró escéptico sobre el carácter fundamental de los acuerdos alcanzados en el último Consejo. "¿De verdad pensáis que el tratado fiscal podrá fin al desmadre?", preguntó a la Cámara, para acto seguido criticar el papel del Banco Central Europeo y su presidente, Mario Draghi, por "imprimir nuevo dinero". A su entender, esto constituye "una solución insuficiente a la crisis".
El presidente de Los Verdes, el francés Daniel Cohn-Bendit propuso que se combata la evasión de impuestos y los paraísos fiscales obligando a los bancos que quieran operar en la UE a declarar todos los depósitos realizados por ciudadanos europeos, de forma similar a como se ha hecho en Estados Unidos.
Para el líder del grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos Martin Callanan, lo peor de la crisis no ha pasado. "Europa no está bien, el problema es la debilidad económica y el tratado fiscal no es suficiente", aseveró.
En nombre de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica, el irlandés Paul Murphy alertó de que "tratar de alcanzar los objetivos de déficit supondrá 5.700 millones de euros de recortes e impuestos en Irlanda, y más de 10.000 millones en toda la eurozona". Y esto, en su opinión, no llevará a un mayor crecimiento, sino "a más desempleo, más crisis, peores servicios públicos y peores condiciones de trabajo".
Cerrando el turno de intervenciones de los grupos políticos, el británico Nigel Farage, de la Europa de los Federalistas y Demócratas, se mostró sorprendido por las valoraciones positivas del resultado de la Cumbre. Sobre un posible tercer rescate griego, declaró que "va a crucificar a Grecia".
Fuente: Servicio de prensa del Parlamento Europeo
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